domingo, 31 de diciembre de 2006

Solo se trata de confiar (ésa es la historia)

Casi siempre a las 11.59.40 pm más de uno cierra los ojos y, para sus adentros, pide tres deseos. Es algo casi universal, una forma de cerrar el año, de hacer un rápido balance de lo que pasó y de lo que se viene. En esos 20 segundos finales pasan por la cabeza miles de imágenes que nos hacen sentir físicamente, en un segundo, el año que está a punto de terminar.

Los últimos 10 segundos son las más intensos. Son los segundos que reservamos para nuestros tres deseos. Esa suerte de lotería cuyos números compramos en esos últimos segundos de cada año.

Yo este año ya me adelanté. Ya hice el repaso y, además, ya tengo mis deseos. No debería contarlos porque dicen que luego no se cumplen pero hasta ahora siempre los he guardado bajo mil llaves y nunca se me han cumplido. Quizás quien me dió el consejo original no era tan amigo como yo pensaba. Aquí van:

Pido tener esperanza firme, pido seguridad en mi mismo y pido ánimo, aliento, vigor para obrar

Lo que estoy pidiendo es, simplemente, CONFIANZA. Poder depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, el secreto o cualquier otra cosa. Estoy hablando de CONFIAR y, juntos, tener esperanza de que conseguiremos lo que deseamos.

Tan simple. Tan complicado. Depende de nosotros

FELIZ 2007

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